Fui al ensayo del grupo de funky para verte tocar, pero X con su hammond querido (por él y por todos), empezó a jugar con las canciones que nos hacían reír tanto. Luego se juntó J (el batería) que como siempre se emocionó con alguna de las que hacía Boney M. Estáis locos, dijiste. Pero lo pasábamos bien, y empezamos a bailar como si aquella fuera una de nuestras canciones preferidas. El local se tornaba en colores cuando pasaban éstas cosas. Encendimos los primeros petardos y cantamos en los micrófonos que acababáis de instalar. Sonreí, y tú también. Nos gustaba pensar que vivíamos en un ambiente ajeno al nuestro, como cuándo el sábado por la tarde creíamos estar tomando un Jim Beam en L.A, en realidad, a veinte quilómetros de nuestra casa. Éramos así, y nos parecía entretenido (tanto, que no lo pensábamos) y en todos los lugares que íbamos había una función de teatro. Te gustaba interpretar ese papel, creer que no me conocías, darme el primer beso. Éstas y otras cosas me mantendrían viva durante algún tiempo. Luego, todo sería abismarse en el asfalto de lo cierto.
Xavi — 16-06-2005 18:44:34
cecília — 16-06-2005 22:07:14