Las venas abiertas
[...] Nuevas fábricas se instalan en los polos privilegiados de desarrollo - Sâo Paulo, Buenos Aires, la Ciudad de México - pero menos mano de obra se necesita cada vez. El sistema no ha previsto esta pequeña molestia: lo que sobra es gente. Y la gente se reproduce. Se hace el amor con entusiasmo y sin precauciones. Cada vez queda más gente a la vera del camino, sin trabajo en el campo, donde el latifundio reina con sus gigantescos eriales, y sin trabajo en la ciudad, donde reinan las máquinas: el sistema vomita hombres. Las misiones norteamericanas esterilizan masivamente mujeres y siembran píldoras, diafragmas, espirales, preservativos y almanaques marcados, pero cosechan niños; porfiadamente, los niños latinoamericanos continúan naciendo, reivindicando su derecho natural a obtener un sitio bajo el sol en estas tierras espléndidas que podrían brindar a todos lo que a casi todos niegan.
Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina.
Xavi — 22-07-2005 10:35:51
eihm — 22-07-2005 11:12:11
cecília — 22-07-2005 14:54:49