Cuando se acabó el tiroteo, Jordan no se sintió de momento muy afectado; pero al prolongarse el silencio sintió como una sensación de vacío en el estómago. Luego oyó el estallido de las granadas y su corazón se alivió de pesadumbre unos instantes. Después volvió a quedarse todo en silencio, y como el silencio duraba, se di cuenta de que todo había acabado.
Ernest Hemingway (Por quién doblan las campanas)