... me voy una semana a babylon a recuperar horas perdidas ... a despegarme de lo de aquí por unos días. y dejo esto... salud.
Te quiero, con la tristeza de anoche
y la de ésta mañana
que no tiene horas si no es para pensarte a ti.
Bebo, un vino suave
en la terraza soleada, fumo un cigarrillo
y pienso que no te gustaría verme así.
Que me abrazarías, destrozando lo que me preocupa
(aunque no tenga nombre conocido)
pienso en los días que nos esperan,
y más allá de esta semana, que va a ser corta y desesperada,
en hacerte feliz o en dejarte, escritos en el cuerpo,
dos o tres momentos de aquellos en que afirmas ser afortunado
y que nada te importa más que descubrir (cualquier día de este año)
que con fumar algo, desnudarte en la cama conmigo,
tomar una cerveza o dejar que tu brazo
recoja el aire a la velocidad del coche. Te quiero,
con mi tristeza de ahora, con el vino en la boca
y una canción que me empuja a tus días y a ti,
con un cigarrillo (aunque no te guste) para jugar al entretiempo
de esperar dormir contigo todas las noches de este mundo.
Sin embargo, miro a veces, y estoy sola;
¿pero quién no lo está? cualquier mañana como ésta,
y quién no vuelve a sonreír cuando sabe
que lo único que hay que hacer es esperar tus ojos,
ver que apareces radiante a cualquier hora,
salvando mis insoportables días tristes, que los hay,
y que regresan. Eso es todo; basta con mirarte,
para saber que una estaría perdiendo el tiempo,
pensando en cualquier otra cosa
que no fuera amarte.